Miguel Ángel escultor

Arquitecto, pintor, poeta y, por encima de todo Escultor. Así lo dejó constatado el propio artista en sus escritos. La escultura tuvo en Miguel Ángel al mejor artista del siglo XVI. Ningún otro llegará a acercarse a las cotas de virtuosismo a las que él llegó.

Durante sus primeros años, siempre muy interesado por la anatomía del cuerpo humano, Miguel Ángel se sirvió de la disección de cadáveres para estudiar lo que más tarde se plasmará en su escultura. Cada músculo, cada tendón y cada vena parecen asomarse bajo la piel y fascinar por su realismo, su fuerza y su poder.

Las figuras más idealizadas de su juventud, darán paso en su plenitud a seres terribles, repletos de energía como el Moisés. Y en su madurez, a otros en los que la fuerza se va diluyendo en una cierta melancolía y languidez como empieza a reflejarse en las figuras de los Duques de Medici, Lorenzo y Juliano y se deja ver plenamente en las piedades creadas en sus últimos años.

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