La Atenas de Pericles

En las décadas que siguieron a la derrota griega de los Persas en 480 a.C., Atenas se consolidó como la ciudad más influyente del mundo heleno. Haciendo uso de sus habilidades políticas y de su flota, Atenas construyó un imperio marítimo que dominó Grecia.

Estos logros políticos se materializaron en un grandioso programa constructivo que pretendía ensalzar las cualidades de la democracia ateniense. Liderados por el político más influyente del momento, Pericles, los trabajos de embellecimiento de la ciudad se centraron en el más sagrado de los emplazamientos: la Acrópolis.

Sobre la roca que dominaba la ciudad Pericles, asesorado por el escultor Fidias, hizo resurgir los edificios destruidos por los persas, centrando todos sus esfuerzos en el templo de Atenea Partenos, el Partenón, símbolo indiscutible de la esencia del momento.

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