El mercado romano

Aunque artísticamente más pragmático que sus idealistas predecesores griegos, el Imperio Romano cultivó, desde sus inicios el gusto por la estética de la antigua Grecia. En especial, por las obras producidas en Atenas en la época de su máximo esplendor, el siglo V a.C.

Dirigidos por los gustos imperiales, los patricios romanos alimentaron un inmenso mercado para las copias y reinterpretaciones de la estatuaria antigua. Los espacios púbicos y las villas privadas fueron los lugares a los que estarían destinadas estas piezas que, en ocasiones se importaban desde Grecia, mientras en otras se realizaban en talleres de la propia Roma.

Los modelos de Policleto, Fidias o Praxíteles se convirtieron en las principales referencias para los nuevos artistas. Así, Augusto, se haría retratar con el rostro de una de las esculturas del primero, mientras las influencias clásicas se dejaban notar en todo tipo de obras, desde la Venus de Milo hasta el Espinario.

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