El Museo de Reproducciones de Bilbao inaugura una exposición que estará ubicada por primera vez en dos localizaciones diferentes

Plazaren bihotzean. El tesoro de San Francisco se trata de una producción en colaboración con Arkeologi Museoa y Euskal Museoa

En la presentación han estado presentes Andoni Iturbe, Director de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, y Nekane Alonso, Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao

La muestra dará la oportunidad de disfrutar de un yacimiento de más de cinco siglos de historia junto a piezas encontradas en la excavación como objetos de los enterramientos hallados en la iglesia del convento o militares

El Museo de Reproducciones y el Yacimiento de la Plaza del Corazón de María serán las dos sedes en las que se podrá contemplar esta exhibición

La institución vizcaína presenta esta exposición entre el 15 de noviembre de y el 26 de mayo de 2018

 

El Museo de Reproducciones Artísticas de Bilbao da un giro innovador a su próxima exposición temporal. Plazaren bihotzean. El tesoro de San Francisco es una muestra que se ubicará por primera vez en dos sedes diferentes. Por un lado, el Yacimiento de la Plaza del Corazón de María en el bilbaíno barrio de San Francisco, gestionado por la institución vizcaína desde que fuese inaugurado el 2 de mayo de 2016. Un lugar mágico que transporta al siglo XV que el público podrá descubrir con esta exposición. Por otra parte, el propio Museo de Reproducciones que contará con una selección de objetos encontrados en las diversas campañas de excavación del yacimiento. Además, estampas, grabados y objetos del Bilbao contemporáneo de este lugar.

 

En cuanto al Yacimiento, a comienzos del año 2000 el Ayuntamiento de Bilbao, proyectó una serie de intervenciones en la Plaza del Corazón de María que formaban parte del Plan de Rehabilitación de Bilbao La Vieja San Francisco y Zabala. Entre ellas, se incluía la posible construcción de un parking subterráneo. Sin embargo, la zona era lo que suele calificarse un espacio de presunción arqueológica. La documentación antigua ubicaba en el lugar dos edificios históricos; El Convento de San Francisco primero y el Cuartel del Príncipe Don Alfonso después. Por ese motivo, en 2005, antes de dar comienzo a las obras, los responsables forales y municipales decidieron llevar a cabo una prospección que proporcionase una idea más clara de la situación. Tras realizar varios sondeos en diferentes fases se hallaron los restos arqueológicos que hoy en día se pueden visitar.

 

La institución vizcaína quiere que ese Yacimiento de la Plaza del Corazón de María se convierta en el eje central del discurso expositivo. Un discurso que se ha conseguido gracias a la producción conjunta realizada por el Museo de Reproducciones de Bilbao, Arkeologi Museoa y Museo Vasco, y que se podrá disfrutar entre el 15 de noviembre de 2018 y el 26 de mayo de 2019.

 

Así, se podrá descubrir los restos del Cuartel del Príncipe Don Alfonso (1861-1929) lugar en el que la excavación ha podido sacar a la luz los espacios traseros de aquel lugar, además de algunas estructuras que formaban parte de sus edificios anejos, orientados hacia la actual calle Conde Mirasol. Llama la atención en este espacio su pozo, casi en el centro del antiguo Claustro del Convento. Pertenecía al cuartel y no al monasterio, pero lo más probable es que en su construcción se llevase a cabo durante los primeros años de vida del cuartel y que reaprovechase, en la medida de lo posible, la perforación que ya habían utilizado los frailes.

 

Frailes que habitaban el Convento de San Francisco, restos que podrán descubrirse también con esta exposición. Este lugar fue uno de los edificios religiosos más importantes de Bizkaia. Consecuentemente, fue también el lugar de enterramiento elegido por muchas familias de la Villa que construyeron en él sus capillas. Entre sus paredes se impartieron clases de filosofía, latín y teología. Ahora, de todos los vestigios que se conservan de este antiguo convento, los restos de su iglesia son los más antiguos ya que se construyo a finales del siglo XV. La iglesia, de nave única, contaba con 13 metros de longitud y una batería de cinco capillas a cada lado del espacio central. En la capilla más próxima al altar mayor se enterró la familia Arbolancha, principal benefactora de los Franciscanos y, frente a ellos, en la nave de la Epístola, los Arbieto.

 

Marca este lugar también el Claustro, perfectamente reconocible hoy en día en el yacimiento y cuya construcción data de mediados del siglo XVII. Si bien el convento edificado a finales del siglo XV debió contar con un claustro, posiblemente en este mismo emplazamiento, el espacio fue remodelado dos siglos más tarde. Aquél primer claustro tenía traza gótica, tras su remodelación se incluyeron aires clasicistas del momento y se reorganizó el conjunto del espacio. El patio quedó entonces dividido en cuatro jardines acompañados de un pequeño aljibe en la cruz central. Los perímetros de esos jardines son todavía visibles.

 

La muestra Plazaren bihotzean. El tesoro de San Francisco permitirá también observar de cerca diferentes restos arquitectónicos encontrados. Muchos de los sillares que un día formaron parte de los elementos decorativos tanto del claustro como de la iglesia formarán parte de la exposición temporal. Capiteles, varios fragmentos con restos epigráficos con inscripciones en letras góticas (en este caso la pieza presenta una inscripción en la que puede leerse: “…MUR…T…”), ladrillos, o elementos decorativos que presentan aún trazas de oro y un pigmento rojo.

 

Completa el recorrido de esta parte de la muestra la sala de terciarios, perteneciente a la Orden Terciaria fundada en el convento en el año 1614, la portería y el albañal.

 

En cuanto a la segunda parte de la exposición, estará ubicada en un emplazamiento diferente, concretamente en el Museo de Reproducciones Artísticas de Bilbao, al que se podrá acceder con la misma entrada adquirida en el propio museo. En este lugar estarán expuestas piezas únicas y cargadas de historia. Por ejemplo, un cráneo perteneciente a una mujer de entre 20 y 40 años de edad, uno de los pocos restos humanos exhumados en la iglesia en buen estado de conservación. A pesar de que se han hallado un total de 108 sepulturas en su interior, los restos han sido bastantes menores debido a la gran degradación ósea provocada por la composición del terreno. Algunas sepulturas se utilizaron hasta en cuatro ocasiones y, como marcaba la costumbre, los difuntos se enterraban con la cabeza orientada al Este y mirando al cielo; la mayoría con sus brazos cruzados sobre el pecho o sobre la pelvis. Junto al cráneo, ajuar funerario compuesto por collares, pulseras, crucifijos o rosarios.

 

Además, en el Museo de Reproducciones también se expondrán otras piezas encontradas durante las diversas excavaciones y vinculadas al cuartel como una granada, munición de plomo, o un sello de plomo con inscripciones en ambas caras en las que se puede leer artillería y pirotécnica militar.

 

Monedas, datadas las más antiguas en la época de Felipe II y acuñadas en Pamplona entre 1561 y 1574, botellas de vidriodel XIX-XX en las que dentro guardaban boticas  en aquellos años, o fragmentos cerámicos que dejan ver como era la vida cotidiana de aquel momento completan el recorrido establecido en el Museo de Reproducciones.

 

Plazaren bihotzean. El tesoro de San Francisco es el reflejo del que fuera uno de los espacios más emblemáticos de Bilbao y Bizkaia en aquella época. Una oportunidad para conocer un yacimiento que ha estado oculto, sin descubrir, durante años y que ahora es posible visitar.

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